Bienvenida de nuestro Rector Rachid R Benammar

Un emocionado Rector dio la Bienvenida esta mañana a cada uno de nuestros invitados al Congreso Kosmopolitis. En la ocasión entregó unas sentidas palabras, que a continuación queremos compartir con ustedes:

“Hay tanto que me gusta de la enseñanza, y probablemente aún más cuando

¡Los años de experiencia se van acumulando!

Los jóvenes nos ayudan a mantener nuestras mentes agudas y trabajar entre ellos nos lleva a proseguir perseverando en el viaje de aprender a lo largo de la vida. Sé que es un cliché, pero como educadores nuestro objetivo es iluminar e inspirar a nuestros alumnos a que quieran seguir aprendiendo a lo largo de sus vidas, y la clave es creerlo nosotros mismos, maravillándonos frente a lo nuevo, que el interés por la lectura sea un continuo, así como, desarrollar nuevas habilidades cuestionar todo. No hay dogma en la educación, solo un sinfín de preguntas.

Pasión por la enseñanza, alegría de aprender. Entristece ver a tantos enseñar porque no les quedó otra alternativa y no por vocación…Los profesores son el núcleo de cualquier sociedad y su impacto es infinito.

A través de la educación, la sociedad construye valores, historia, conocimiento; un sentido de comunidad, nación y humanidad. La educación es la forma en que la sociedad conmemora su pasado, por lo tanto, se prepara para su futuro. Los maestros son los arquitectos de ese futuro, ¡aseguran la transición!

Sin embargo, ¡seamos claros! los educadores somos los facilitadores de la educación, pero ¡no podemos hacerlo solos!  Somos guías, influenciadores, poseedores de las llaves, pero de ninguna manera somos los únicos responsables de abrir las puertas…  La alegría de aprender se potencia cuando los mensajes hacen eco en el hogar y la sociedad en general. Desde hace mucho tiempo intento expresar mi pasión por enseñar, porque creo que, más allá de las habilidades, del lenguaje, el conocimiento y el dramatismo: la pasión es el verdadero recurso del profesor. De hecho, no puedo concebir pasar toda una vida educando sin ser apasionado, a menos que solo me competa instruir, cosa que no es lo real, por supuesto…

Soy producto de la educación francesa, de la posguerra, del Ministerio de Instrucción Pública, l’école publique: laïque, gratuite et obligatoire…  Además de clases abarrotadas de alumnos,  el bullying, los golpes y el frío, recuerdo la selección salvaje, la humillación pública y el miedo constante… En la inspectoría, viví recreos enteros castigado con mis manos sobre mi cabeza, recuerdo tener que sentarse en la sala de clases de acuerdo al promedio de notas obtenido, arrodillarse sobre una regla de metal cuando te atrapaban, en castigo escribir cientos de líneas prometiendo que nunca volverías a hacer esto o aquello, ser expulsado si no lograbas las calificaciones requeridas… Pero también tengo algunos buenos recuerdos, creo, independientemente   de los recursos, los factores económicos, las instalaciones o del currículum: ¡Los pocos maestros talentosos que tuve, marcaron toda la diferencia!

En el fondo, sabía que si no fuera por esa clase o ese profesor, no sobrevivía el día…

Los profesores salvan vidas también, tienen el poder de desafiar el fatalismo social. Esas pocas veces, cuando tuve la suerte de tener un profesor iluminado,descubrí la verdadera alegría de aprender, la clase pasaba rapidísimo, el paroxismo inundaba la vida y podía convertirme en lo que quisiera.

¡El profesor me conocía! se había dado cuenta de mi interés y ¡parecía genuinamente preocupado por mí!

A pesar de todo, tanta tiranía sirvió de modelo para que yo ingresara a la profesión y marcara la diferencia en lo que pudiese, comprometido como estaba a emular mes maîtres y no el lado más oscuro de los azotes, las malas prácticas y derechamente el abuso infantil…

¿Educar, enseñar, instruir?

La palabra instrucción conlleva significados valiosos para nosotros los pedagogos, el aprendizaje requiere instrucción. La instrucción implica que en efecto habrá demandas, reglamentos, contenidos y algo que aprender de memoria. Para tener éxito en el aprendizaje, uno debe completar las instrucciones según lo previsto. La palabra instrucción lleva consigo una connotación de prototipo, de modelo de fábrica, y de hecho, algunas de las mejores instrucciones que he seguido, ha sido en las ¡Fuerzas Armadas o en el campo de golf! Es parte de lo que hacemos en el aula y me atrevería a decir que en el contexto de una Europa en reconstrucción, nos sirvió a mis contemporáneos y a mí, muy bien… Hay una hermosa sensación de logro en el hecho de dejar una sala de clases, un campo de deportes, un taller, o lo que sea después de media hora de instrucción, siendo capaz de hacer algo que parecía imposible de antemano con una simple receta…

Pero la enseñanza que inspira está centrada en el alumno, en la persona, es rica en información, trazada en detalle y con integración de asignaturas en el currículum, con clases basadas en el conocimiento. La enseñanza es el trabajo de un maestro e incluye instrucción, por supuesto, pero también mucho más. Implica educación, que es académica, y también abarca aspectos morales y sociales del desarrollo de un niño, es decir, de la persona. Los maestros educan y forman, no son instructores de manejo.  Las dos palabras no deben ser sinónimos, los significados son complementarios, aunque la contingencia en algunas partes del mundo apunte erróneamente a lo contrario.

Pero siempre he preferido la expresión school mastering, es decir, un trabajo holístico del maestro…

Elegiría enseñanza por sobre instrucción, pero en realidad preferiría aprendizaje sobre ambos conceptos, en donde el alumno se convierte en el  protagonista. Aprendizaje es una palabra que indica acción centrada en el alumno, en la persona,

y si se reemplaza la instrucción por el aprendizaje, suceden cosas mágicas. El enfoque cambia desde lo que el profesor está haciendo hacia aquello que los alumnos están aprendiendo, y como la aplicación del oficio de profesor, la pedagogía, lo está influenciando.

Elaboramos objetivos de aprendizaje en lugar de objetivos de instrucción, estrategias de aprendizaje y no estrategias de instrucción. Tenemos la oportunidad de formar alumnos autosuficientes e intrínsecamente motivados de por vida ¡y de eso se trata!

¡No puedes ser un gran maestro sin verdadera pasión!

Compartí mis alojamientos universitarios con un estudiante de odontología. Nos hicimos buenos amigos y estábamos igualmente entusiasmados con la idea de seguir nuestros respectivos caminos de formación, yo tan apasionado por el Gran Desplazamiento Vocálico y él a su vez con el tema relativo a los implantes de prótesis dentales…  Durante el verano pasado coincidimos en un matrimonio, y me entristeció saludar a un envejecido, adinerado y amargado caballero, que me confió su desilusión por haber pasado una vida entera mirando la boca de pacientes silenciosos y anónimos.

Por analogía, me arriesgaría a decir que la alegría de la enseñanza lleva a la pasión por aprender… Enseñen con pasión, o no pierdan su tiempo y el de

los demás ¡sin mencionar el daño que pueden causar!

Sin dudas, school mastering o el trabajo holístico     del maestro, implica responsabilidades. Enseñar está en la naturaleza del ser humano…

No es solo transmitir conocimiento, sino también mostrar cómo hacerlo elocuentemente, un savoir faire.  Si hacemos un buen trabajo, se convierte en algo más: la enseñanza modela como “ser”.

Enseñar es dar sentido, hacer que el alumno asuma el ser capaz de rendir sus propias cuentas, mostrando el camino hacia la autonomía. Los padres muestran a los más pequeños como caminar, la señora del casino puede enseñar a los niños como mantener ordenado el comedor, la enfermera como evitar infecciones, mientras que el político será didáctico sobre el estado de la nación. Todos le enseñan algo a alguien, la misma supervivencia de la humanidad depende de ello, y créanme, ¡la enseñanza se vuelve cada vez mejor y mejor!

La enseñanza es la profesión más importante para la supervivencia de la humanidad.

He leído demasiadas teorías sobre educación, asistí a demasiadas conferencias educativas y he visto demasiadas prácticas educacionales inadecuadas…

Quiero ver a profesores que están comprometidos, de hecho, de igual manera a ¡quienes están enfurecidos!

Pasión es esa primera cita adolescente, es aquello por lo que no puedes esperar, aquello a lo que no puedes ponerle palabras. Pasión es vida y da sentido a la vida.  No estoy en contra de investigar sobre educación, Chile es el campeón mundial en esta área, sin embargo, cuando se sopesa la evidencia y el poco impacto que tiene en la vida real, en nuestras aulas, tenemos que aceptar que podríamos invertir mejor el tiempo y los recursos…     Mi propio balance después de casi 40 años en la profesión es que el hilo conductor es el entusiasmo por asistir a la escuela y la pasión por mi asignatura,

¡Aunque no siempre por el currículum, el sueldo o las personas!

No obstante, como profesor de literatura e interesado en teatro clásico, siempre he enseñado que la pasión es cegadora. ¡Así que seamos cuidadosos con el término!

Prefiero convicción, motivación o acto de fe.

Nuestro trabajo ciertamente está lleno de contradicciones y muchos de nosotros hemos

Acariciado la idea de alejarnos de la profesión… Constantemente, nos enfrentamos al dilema: ser hombres y mujeres de acción, a la vez que modelos de conducta reflexivos y equilibrados. Ser fuertes mientras nos enfrentamos infatigablemente a desafíos y dudas.  Cuando me enfrento a todos esos colegas que parecen tan seguros de sí mismos, a todos aquellos que son tan críticos o se sienten tan cultos…percibo el Síndrome del Impostor. Haz planificado una buena clase y fracasó al implementarla con los alumnos, te gustan tus alumnos y, sin embargo, ellos parecen tan despectivos contigo.

Hiciste lo mejor que pudiste y no hay palmaditas en la espalda. Es todo tan ambiguo, y una vez más, tan desafiante y emocionante. ¡Pero vale la pena intentarlo! El arte de enseñar consiste en vivir y disfrutar esta paradoja, con calma, serenamente y con la convicción de que todo lo que hacemos se hace de la mejor manera posible y es lo mejor para el niño.

Si podemos decir al final del día: ¡misión cumplida!

Preparé mis clases, escuché a mis alumnos, los respeté y ellos aprendieron, entonces todo está bien.

Profesores, necesitan escuchar a sus alumnos y creer apasionadamente en lo que estamos haciendo. Cree en que nuestra tarea es extremadamente importante, pero nunca esperes que nadie te diga que lo es. Pueden pasar años antes de que los alumnos se den cuenta del impacto que tuviste en su aprendizaje, y sus padres tal vez nunca te consideren más que un contratista, ¡un plomero en el mejor de los casos!

Nuestra formación impone la razón y el equilibrio, nunca contempla la pasión.

Si bien la práctica se trata de relaciones y emociones humanas, esta profesión es como la altamente calificada de un preceptor.

¿Qué hay de la tecnología? pensaran ustedes…

Cómo me gustaría ver a los alumnos apasionarse con problemas matemáticos o de gramática, al igual que con los juegos de consola…

Pero, diría que en esta avalancha de información, desinformación, deformación y noticias falsas de autodenominados críticos o jueces, pseudo-pensadores o filósofos, y otros supuestos especialistas vertiendo su veneno y tejiendo sus redes  en el mundo virtual: ¡Nunca antes en la historia hemos necesitado de profesores íntegros tanto  como los necesitamos hoy!

Sé que la inteligencia artificial es el camino a seguir para muchos, con tailored tuition o enseñanza diseñada a la medida, y acceso directo a especialistas virtuales, pero sigo convencido de que el bienestar infantil, las habilidades sociales y las relaciones humanas prevalecerán puesto que son el corazón de la educación… La enseñanza es una ciencia y existen numerosas estrategias que la investigación ha demostrado son efectivas.  Al igual que los doctores, los profesores usan sus conocimientos para su práctica docente, constantemente recopilan datos observando a sus alumnos para saber si aprenden y cómo aprenden mejor. Al igual que los científicos, los docentes experimentan con nuevas técnicas o estrategias, consideran el contexto y los cambios     para adaptar su práctica.

Enseñar es un arte en el sentido que los profesores deben integrarse plenamente a lo que enseñan. Un profesor debe encontrar los métodos y estrategias que funcionan mejor. Los docentes no son robots, lo que funciona para uno puede no funcionar para todos. Adoptar y adaptar estilos de enseñanza es la esencia.Actuar, proclamar, imitar, gruñir, cantar, bromear: el mundo entero es el escenario para el docente efectivo. La enseñanza es una destreza, es un conjunto de habilidades, el fruto de la experiencia. Esto es exactamente lo que es enseñar y nadie puede esperar que un profesor novato, recién salido de la universidad sea un profesor o profesora experta.

La enseñanza es compleja, multidimensional, basada en la experiencia e inmersa en la reflexión y la introspección. Uno no puede enseñar cómo enseñar. Domina tu disciplina, aprende de la experiencia, y mientras más destreza le pongas a tu clase, más inspirador serás para las mentes jóvenes, y para los que no son tan jóvenes…  Sigue tu pasión y, tal como dicen a bordo de los aviones, colócate la máscara de oxígeno primero, en otras palabras, cuida tu propio aprendizaje y bienestar para poder ayudar mejor a los demás.

 

Permítanme terminar con Thomas Wolsey, en algún momento Master of Magdalen College School:

“Ten mucho, pero mucho cuidado con lo que pones en esa cabeza, porque nunca, nunca, lo podrás sacar…”

 

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